¿Cómo saber si un lunar es peligroso?

Un lunar preocupa cuando CAMBIA. Si crece, cambia de color o de forma, sangra, pica o duele, o si se ve distinto a todos sus demás lunares —el llamado «patito feo»—, hay que revisarlo. La regla ABCDE le da los cinco criterios; el cambio en el tiempo es el más importante de todos.

Revisado por el Dr. Arístides Arellano Huacuja — Cirujano Plástico y Reconstructivo, cédula de especialidad 0002008 (DGP).

La regla ABCDE

Es la herramienta de tamizaje más útil que existe, y puede usarla usted mismo en cinco minutos frente al espejo:

  • A — Asimetría. Trace una línea imaginaria por el medio. Un lunar benigno suele tener las dos mitades parecidas. Si una mitad no se corresponde con la otra, anótelo.
  • B — Bordes. Los benignos tienen bordes lisos y definidos. Los irregulares, dentados, borrosos o que se «derraman» hacia la piel de alrededor son señal de alarma.
  • C — Color. Un lunar benigno suele ser de un solo tono. Preocupa el que tiene varios colores en la misma lesión —marrones distintos, negro, rojo, blanco o azul.
  • D — Diámetro. Clásicamente, mayor de 6 mm (el tamaño de la goma de un lápiz). Pero cuidado: un melanoma puede ser más pequeño, así que el tamaño nunca descarta nada por sí solo.
  • E — Evolución. La más importante de las cinco. Cualquier cambio en el tiempo: tamaño, forma, color, relieve; que empiece a picar, doler o sangrar; que se forme una costra que no cura. Un lunar que lleva veinte años igual preocupa mucho menos que uno que ha cambiado en tres meses.

La señal del «patito feo»

Es un truco clínico sencillo y sorprendentemente potente: los lunares de una misma persona tienden a parecerse entre sí. Suelen seguir un «aire de familia».

Por eso, cuando uno se ve claramente distinto a todos los demás —más oscuro, más grande, con otra forma, con otro relieve—, ese es el que hay que enseñar. No hace falta que cumpla el ABCDE completo. Basta con que desentone.

No espere: acuda de inmediato si...

Hay señales que no son para «vigilar unas semanas»:

  • Un lunar que sangra sin que usted lo haya golpeado o rascado.
  • Una lesión que no cura: una costra o una llaga que lleva semanas sin cerrar.
  • Un lunar que crece de forma rápida o se vuelve abultado y duro.
  • Una banda oscura longitudinal en una uña, sobre todo si es nueva, se ensancha o mancha la piel de alrededor de la uña. Ver micosis y onicomicosis: esto no es un hongo hasta que alguien lo demuestre.
  • Cualquier lesión nueva en un adulto que crece y no se parece a nada suyo.

⚠️ Lo que NUNCA se debe hacer con un lunar

Esta es probablemente la parte más importante de esta guía.

Nunca se quema, se congela ni se corta un lunar sin haberlo estudiado. Ni con láser, ni con nitrógeno, ni con «un producto», ni en un centro estético.

La razón es demoledora: si esa lesión era un melanoma, destruirla elimina la evidencia. Se pierde la posibilidad de medir su profundidad —que es exactamente el dato que determina el pronóstico y el tratamiento—, y el paciente se va a casa creyendo que se lo «quitaron», mientras la enfermedad puede seguir avanzando por debajo.

La conducta correcta es siempre la misma: se extirpa completo y se envía a patología. Siempre. Sin excepción. Ver extirpación de lunares y verrugas.

Quién debe revisarlo, y cada cuánto

La autoexploración mensual frente al espejo es gratis y encuentra la mayoría de los casos: use el ABCDE, pida ayuda para la espalda y el cuero cabelludo, y no olvide plantas de los pies, palmas y uñas —donde en piel morena aparecen con más frecuencia y se detectan más tarde—.

La revisión médica con dermatoscopia es lo que ve lo que el ojo no ve. Es especialmente importante si tiene muchos lunares, antecedentes familiares de melanoma, quemaduras solares de ampolla en la infancia, o piel muy clara. Ver detección de cáncer de piel.

Y una nota que en México importa: la piel morena también desarrolla melanoma, con frecuencia en zonas poco expuestas al sol —plantas, palmas, uñas—, y precisamente por eso suele diagnosticarse más tarde y en peor estadio. Que no se broncee ni se queme no significa que no deba revisarse.

Preguntas frecuentes

¿Todos los lunares nuevos son peligrosos?

No. Aparecer lunares nuevos es normal hasta cierta edad. Lo que preocupa es el que cambia, el que sangra sin motivo, el que no cura, o el que se ve claramente distinto a todos los demás suyos.

¿Me lo pueden quitar con láser?

Un lunar no se destruye con láser sin estudiarlo: si era un melanoma, se pierde la evidencia y con ella la posibilidad de medir su profundidad, que es lo que decide el tratamiento. Se extirpa completo y se envía a patología.

¿Cada cuánto debo revisarme?

Una autoexploración mensual con la regla ABCDE, y una revisión médica con dermatoscopia con la periodicidad que le indiquen según su riesgo: muchos lunares, antecedentes familiares, quemaduras solares con ampolla o piel muy clara aumentan esa frecuencia.

¿Tengo la piel morena, también me puede pasar?

Sí. La piel morena desarrolla melanoma con menos frecuencia, pero cuando lo hace suele ser en plantas, palmas y uñas, y se diagnostica más tarde y en peor estadio precisamente porque nadie mira ahí.

¿La biopsia de un lunar puede «despertarlo»?

No, es un mito. Estudiar una lesión no la disemina ni la activa. Lo que sí empeora el pronóstico es esperar meses por miedo a estudiarla.

Cada caso es distinto. Resuelve tus dudas en una valoración personal.

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Toda cifra publicada en este sitio es aproximada y no constituye una cotización. Cualquier procedimiento o tratamiento requiere primero una consulta privada de valoración con el Dr. Arístides Arellano —$800 MXN, se cobra por separado—, y es en esa consulta donde se determina el costo definitivo de tu caso.

Contenido informativo; no sustituye una consulta médica. Los resultados pueden variar de una persona a otra.

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