Cirugía dermatológica en Puebla

La cirugía dermatológica extirpa lesiones de la piel —lunares, quistes, lipomas y tumores cutáneos, benignos o malignos— y reconstruye la zona para que la cicatriz sea lo menos visible posible. Toda lesión que se retira se envía a estudio histopatológico: es la única forma de saber con certeza qué era. La cirugía la realiza el Dr. Arístides Arellano, médico cirujano.

¿Qué es la cirugía dermatológica?

La cirugía dermatológica es la extirpación quirúrgica de lesiones de la piel —lunares (nevos), quistes, lipomas, verrugas y tumores cutáneos, tanto benignos como malignos— realizada por un médico cirujano en quirófano o en sala de procedimientos. Su objetivo doble es retirar la lesión por completo y, cuando corresponde, reconstruir el defecto que deja para que la cicatriz sea funcional y discreta.

Un principio la distingue de los tratamientos con láser o electrocauterio: la cirugía conserva el tejido para poder analizarlo. Toda lesión extirpada se envía a estudio histopatológico —el análisis del tejido al microscopio por un patólogo—, que confirma qué era en realidad y, en el caso del cáncer, si se retiró con márgenes suficientes. Quemar o vaporizar una lesión con láser destruye esa información: puede quedar bien por fuera y dejar enfermedad por debajo.

Por eso, cuando existe la sospecha de cáncer de piel —carcinoma basocelular, carcinoma epidermoide o melanoma—, la conducta correcta es la extirpación quirúrgica con estudio del tejido, nunca un tratamiento láser aislado. El láser tiene su lugar en lesiones benignas ya diagnosticadas y en el pulido de cicatrices, no en una lesión que todavía no se sabe qué es.

La piel es un órgano, y operarla bien exige el mismo criterio que cualquier cirugía: márgenes correctos, cierre por planos, respeto de las líneas de tensión de la piel y, si el defecto es grande, técnicas de reconstrucción. Un lunar retirado sin criterio deja una cicatriz peor que la lesión; retirado con técnica, apenas se nota.

Técnicas que utiliza el Dr. Arístides Arellano

No toda lesión se retira igual. La técnica se define en la valoración según el tipo de lesión, su tamaño, su localización y, sobre todo, si es benigna o sospechosa de malignidad:

  • Extirpación (escisión) simple con cierre primario: se retira la lesión en forma de huso y se cierra la piel por planos, siguiendo las líneas naturales de tensión para que la cicatriz quede fina y alineada. Es la técnica de elección para la mayoría de lunares, nevos y lesiones benignas pequeñas.
  • Escisión con márgenes de seguridad más histopatología: cuando la lesión es sospechosa o ya se sabe que es un cáncer de piel, se extirpa con un margen de tejido sano alrededor y se manda todo a estudio. El patólogo confirma el diagnóstico y verifica que los bordes estén libres; de eso depende la curación.
  • Biopsia (por rasurado, sacabocados o incisional): cuando primero hace falta un diagnóstico antes de decidir la cirugía definitiva, se toma una muestra representativa de la lesión para su análisis.
  • Extirpación de quistes y lipomas: los quistes sebáceos o epidérmicos se retiran enteros, con su cápsula, para evitar que reaparezcan; los lipomas (tumores de grasa benignos) se desprenden del tejido y se extraen completos.
  • Reconstrucción con colgajos o injertos de piel: cuando la extirpación —sobre todo de un cáncer en la cara— deja un defecto que no puede cerrarse de forma directa, se reconstruye desplazando piel vecina (colgajo) o aportando piel de otra zona (injerto). Aquí es donde la formación en cirugía plástica marca la diferencia en el resultado final.
  • Electrocirugía y curetaje: reservados para lesiones benignas superficiales ya diagnosticadas —verrugas, queratosis, pequeños fibromas—, donde no se requiere estudiar todo el tejido.

¿Cómo se realiza?

La mayoría de las cirugías dermatológicas se realizan con anestesia local, de forma ambulatoria y en una sesión que dura entre 20 y 60 minutos según el tamaño de la lesión y si se necesita reconstrucción. Las lesiones grandes, múltiples o que requieren colgajos amplios pueden hacerse con sedación.

Tras infiltrar la anestesia, el Dr. Arístides marca los límites de la extirpación respetando las líneas de tensión de la piel, retira la lesión con el margen que corresponda y —salvo las lesiones benignas superficiales tratadas con electrocirugía— la coloca en un frasco para enviarla a estudio histopatológico. Después cierra el defecto por planos, con puntos internos que quitan tensión y puntos superficiales, o mediante un colgajo o injerto cuando el tamaño lo exige.

El resultado del estudio histopatológico suele tardar algunos días. Cuando confirma que se trataba de un cáncer y que los bordes quedaron libres, la lesión se considera tratada; si un borde quedó afectado, se programa una ampliación de márgenes. Esta trazabilidad —saber exactamente qué se retiró y si se retiró completo— es la razón de ser de la cirugía frente a los métodos que destruyen el tejido.

Todo el procedimiento se planifica en la valoración: qué lesión se opera, con qué técnica, con qué tipo de cierre y qué se espera de la cicatriz. Cuando una lesión coincide con otro procedimiento facial, puede valorarse resolverla en el mismo tiempo quirúrgico; qué combinar y qué no se decide en la consulta.

Toda cirugía conlleva riesgos y requiere una valoración médica previa. Los resultados pueden variar de acuerdo con cada paciente, su anatomía y su proceso de cicatrización individual.

¿Quién es buen candidato?

Es buen candidato quien tiene una lesión de la piel que debe estudiarse o retirarse —por sospecha de malignidad, por molestias o por motivo estético— y goza de un estado de salud general que permite una cirugía menor. La valoración define la urgencia y la técnica:

  • Lunares que cambian: que crecen, cambian de color, sangran, pican o tienen bordes irregulares o asimétricos. Un lunar que cambia debe verse pronto; no se trata con láser, se estudia.
  • Lesiones sospechosas de cáncer de piel o cáncer ya confirmado por biopsia (basocelular, epidermoide o melanoma) que requiere extirpación con márgenes e histopatología.
  • Quistes, lipomas y otras lesiones benignas que molestan, se inflaman, crecen o incomodan por su localización.
  • Lunares o lesiones en zonas visibles que se quieren retirar por motivo estético, buscando la mejor cicatriz posible.
  • Lesiones que rozan con la ropa o al afeitarse y se irritan de forma repetida.
  • No es la vía adecuada cuando la lesión requiere primero un diagnóstico dermatológico de otra naturaleza, ni sustituye la revisión periódica de la piel; esto se orienta en la consulta.

Tratamientos post-quirúrgicos recomendados

Para cuidar la cicatriz y favorecer que quede lo menos visible posible, una vez retirados los puntos el Dr. Arístides puede recomendar, según el caso, protección solar estricta de la zona, tratamiento tópico de la cicatriz y, sobre la cicatriz ya madura, pulido con láser. Consulta la guía completa: Recuperación y cuidados post-quirúrgicos.

Antes y después

Muchos pacientes quieren ver fotografías de antes y después antes de decidirse. Por respeto a la privacidad de cada persona, el Dr. Arístides Arellano comparte casos reales —siempre con consentimiento documentado— durante tu valoración presencial, donde puedes ver resultados de pacientes con un punto de partida similar al tuyo. Los resultados pueden variar de acuerdo con cada paciente.

Precio aproximado

El costo de una cirugía dermatológica no tiene una cifra única, y publicar una sería engañoso: depende del tamaño y número de lesiones, de su localización, de si se requiere reconstrucción con colgajo o injerto y del estudio histopatológico, que se cotiza aparte por el laboratorio de patología. Por eso se define en tu valoración, con presupuesto por escrito y sin sorpresas. Precio aproximado — el costo definitivo se establece en tu consulta privada con el Dr. Arístides Arellano. Consulta la lista de precios.

Sobre el Dr. Arístides Arellano

El Dr. Arístides Arellano es cirujano plástico con cédula de especialidad: ejerce con cédula profesional de médico cirujano (D.G.P. 1125959) y cédula de especialidad en Cirugía Plástica y Reconstructiva (0002008), ambas emitidas por la Dirección General de Profesiones, que en 2025 volvió a emitir su constancia de situación profesional. Su trayectoria comenzó antes de que existiera el sistema de consejos de especialidad vigente en México: forma parte de la generación fundadora de la cirugía plástica en Puebla, segunda generación de una tradición quirúrgica iniciada en 1971 por el Dr. Francisco Arellano Ocampo. La confianza se verifica, no se promete — sus dos cédulas son públicas y cualquiera puede consultarlas en el Registro Nacional de Profesionistas de la DGP.

Guía relacionada para pacientes

Antes de decidir con quién operarte, vale la pena informarte: Cómo elegir un cirujano plástico en Puebla — parte de la serie de guías informativas revisadas por el Dr. Arístides Arellano.

La confianza se verifica, no se promete. Los 210 documentos escaneados —título, cédulas, diplomas, publicaciones y constancias, de 1977 a 2025— están abiertos en el archivo de credenciales del Dr. Arístides Arellano, junto con la explicación de la diferencia entre una cédula de especialidad y una certificación de consejo.

Recuperación · paso a paso

  • Días 1–2Vendaje o apósito sobre la herida, que se mantiene seco. Molestia leve, controlada con analgésicos. Se recomienda evitar mojar y tensar la zona.
  • Días 3–7Curaciones según indicación. La herida cierra en superficie. Reposo relativo de la zona operada; puede retomarse la actividad diaria de bajo impacto.
  • Días 7–14Retiro de puntos superficiales según la localización (antes en la cara, más tarde en tronco y extremidades). En estos días suele llegar el resultado histopatológico.
  • Semanas 2–6La cicatriz está cerrada pero todavía inmadura, rojiza o firme. Protección solar estricta y, si se indica, tratamiento tópico de la cicatriz. Reincorporación gradual del ejercicio.
  • Meses 3–12La cicatriz madura, se aclara y se aplana progresivamente. Es el momento de valorar, si hiciera falta, el pulido con láser. El resultado definitivo se aprecia en este periodo.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta una cirugía dermatológica en Puebla?

El costo se define en la valoración presencial, con presupuesto por escrito, porque depende del tamaño y número de lesiones, de su localización, de si hace falta reconstrucción con colgajo o injerto y del estudio histopatológico, que el laboratorio de patología cotiza aparte. No publicamos una cifra única porque no existe: cada caso es distinto.

¿Un lunar sospechoso se puede quitar con láser?

No. Una lesión sospechosa de cáncer de piel debe extirparse con cirugía y enviarse a estudio histopatológico, nunca tratarse solo con láser. El láser destruye el tejido y con él la posibilidad de diagnosticar; puede verse bien por fuera y dejar enfermedad debajo. El láser se reserva para lesiones benignas ya diagnosticadas y para pulir cicatrices.

¿Qué es el estudio histopatológico y por qué es importante?

Es el análisis al microscopio, por un patólogo, del tejido que se extirpa. Confirma con certeza qué era la lesión y, en el caso del cáncer, si se retiró completa con los bordes libres. Es la única forma de saber que la lesión se trató bien; por eso toda cirugía dermatológica conserva el tejido para estudiarlo.

¿La cirugía deja cicatriz?

Toda extirpación deja una cicatriz, pero el objetivo es que sea lo más discreta posible: se siguen las líneas de tensión de la piel, se cierra por planos y, cuando hace falta, se reconstruye con colgajos o injertos. Con protección solar, cuidado de la cicatriz y, si se indica, pulido con láser, la mayoría queda poco perceptible. Los resultados pueden variar de acuerdo con cada paciente.

¿Se hace con anestesia general?

La mayoría de las cirugías dermatológicas se realizan con anestesia local y de forma ambulatoria: no requieren dormir al paciente. Las lesiones grandes, múltiples o que necesitan reconstrucción amplia pueden hacerse con sedación. El tipo de anestesia se define en la valoración según el caso.

¿Cuánto tarda en cicatrizar?

La herida cierra en superficie en la primera semana y los puntos se retiran entre los días 7 y 14 según la zona. La cicatriz sigue madurando y aclarando durante varios meses; su aspecto definitivo se aprecia entre los 3 y 12 meses, con protección solar estricta en el intervalo.

¿Cuándo debo revisar un lunar?

Cuando cambia: si crece, cambia de color, sangra, pica, se irrita o tiene bordes irregulares o asimétricos. También conviene revisar los lunares que rozan con la ropa o al afeitarse. Un lunar que cambia no se debe esperar ni tratar con láser: se valora para estudiarlo.

¿Qué pasa si el estudio muestra que era cáncer?

Si el estudio histopatológico confirma un cáncer de piel y los bordes quedaron libres, la lesión se considera tratada y se establece un seguimiento. Si un borde quedó afectado, se programa una ampliación de márgenes. Conocer esto con certeza es precisamente para lo que sirve extirpar y estudiar el tejido.

Cada caso es distinto. Conversa tu caso en una valoración personal.

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Toda cifra publicada en este sitio es aproximada y no constituye una cotización. Cualquier procedimiento o tratamiento requiere primero una consulta privada de valoración con el Dr. Arístides Arellano —$800 MXN, se cobra por separado—, y es en esa consulta donde se determina el costo definitivo de tu caso.

Contenido informativo; no sustituye una consulta médica. Los resultados pueden variar de una persona a otra.

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