Cirugía de cáncer de piel: quitarlo bien, y dejar una cara con la que se pueda vivir

La cirugía de cáncer de piel tiene dos obligaciones a la vez, y una no puede sacrificarse por la otra: extirpar el tumor completo con márgenes suficientes —eso lo decide el patólogo, no la estética— y reconstruir el defecto que queda, que en la mayoría de los casos está en la cara. Quien solo sabe hacer lo primero deja una cicatriz que el paciente carga toda la vida. Quien solo piensa en lo segundo deja tumor.

Lo primero, y es lo más importante que va a leer aquí

Un cáncer de piel no se borra con láser. Nunca.

Hay que decirlo sin adornos porque es donde se pierde gente: si una lesión es o puede ser un cáncer, vaporizarla con láser o quemarla destruye exactamente el tejido que el patólogo necesita para decir qué era y si se quitó completo. La lesión desaparece de la vista, el paciente se va tranquilo, y el tumor sigue creciendo por debajo — ahora sin diagnóstico, sin márgenes y sin fecha. Meses después vuelve, más grande y más difícil.

Cualquiera que le ofrezca «quitarle ese lunar raro con láser» sin estudiarlo antes le está ofreciendo destruir la evidencia. No es una opinión: es la razón por la que el estudio histopatológico existe.

Aquí el orden no se negocia: se sospecha, se estudia, y entonces se opera. Y si el estudio dice que no es cáncer, no se opera — que también pasa, y es una buena noticia.

Quién hace qué: la pregunta honesta

Esto importa y en este sitio se dice con nombre y apellido, porque hay clínicas que lo difuminan:

Que las dos cosas ocurran en la misma casa —la clínica se fundó en 1971 y tiene laboratorio propio— es lo que evita que el paciente pase semanas rebotando entre un consultorio que diagnostica y otro que opera. En un cáncer de piel, esas semanas son parte del tratamiento.

  • La sospecha, la revisión y el diagnóstico corresponden a la consulta dermatológica de la clínica, fundada en 1971 por el dermatólogo Dr. Francisco Arellano Ocampo.
  • El estudio histopatológico lo hace el patólogo. Es quien dice qué es el tumor y si los márgenes salieron libres. Ni el cirujano ni el dermatólogo pueden decidir eso mirando.
  • La cirugía —extirpación, márgenes y reconstrucción— la realiza el Dr. Arístides Arellano Huacuja, cirujano plástico y reconstructivo (cédula de especialidad 0002008). No es dermatólogo, y en este sitio cada quien aparece con la especialidad que realmente tiene.
  • Si el caso excede el terreno quirúrgico-dermatológico —un melanoma con criterios de manejo oncológico multidisciplinario, por ejemplo— la clínica diagnostica, orienta y deriva, con la información en la mano. Una institución seria se mide por lo que hace cuando el caso se sale de su terreno.

Qué se opera, y por qué el tipo de tumor lo cambia todo

Bajo la etiqueta «cáncer de piel» hay tumores con comportamientos muy distintos, y el plan quirúrgico no es el mismo:

El margen —cuánto tejido sano se retira alrededor— lo dicta el tipo y el tamaño del tumor, no la comodidad del cierre. Es la línea que separa una cirugía oncológica de un procedimiento estético, y es la línea que no se cruza.

  • Carcinoma basocelular — el más frecuente con diferencia. Crece localmente, rara vez da metástasis, pero invade y destruye lo que tiene alrededor: si está en un ala nasal o en un párpado y se deja años, se come la estructura. Página completa: carcinoma basocelular.
  • Carcinoma epidermoide (espinocelular) — más agresivo que el basocelular y con capacidad real de diseminarse. Exige márgenes más generosos y un seguimiento más estrecho.
  • Melanoma — el menos frecuente y el que mata. El margen depende del espesor (Breslow), que solo se conoce después de la biopsia. Puede requerir manejo oncológico multidisciplinario, y en ese caso se deriva. Un melanoma jamás se trata con láser ni se electrofulgura.
  • Lesiones precancerosas (queratosis actínica) — no siempre se operan. Muchas se tratan médicamente. Ver queratosis actínica.

La reconstrucción: la mitad que casi nadie le explica antes

Cuando el tumor sale, queda un agujero. En la cara. Y lo que se haga con ese agujero es lo que el paciente va a ver en el espejo el resto de su vida.

Esa es exactamente la razón por la que esta cirugía la hace un cirujano plástico y reconstructivo y no cualquiera que sepa cortar. La reconstrucción no es «coser»: es elegir, entre varias opciones, la que devuelve función y forma en esa unidad estética concreta.

La decisión se toma con el defecto ya abierto y —cuando el caso lo exige— con el margen ya confirmado. En lesiones de riesgo, cerrar un defecto de forma compleja antes de saber si el margen salió libre es un error caro: si hay que reoperar, se destruye la reconstrucción. En esos casos se cierra de forma provisional, se espera el resultado, y se reconstruye después. Es más lento, y es lo correcto.

Toda cirugía conlleva riesgos y requiere una valoración médica previa. Los resultados pueden variar de acuerdo con cada paciente, su anatomía y su proceso de cicatrización individual.

  • Cierre directo, cuando la laxitud de la zona lo permite y la cicatriz puede esconderse en una línea natural.
  • Colgajos locales — se moviliza piel vecina, con su propia irrigación, para rellenar el defecto con tejido del mismo color y del mismo grosor. Es lo que mejor resultado da en la cara. Ver injertos y colgajos.
  • Injertos de piel, cuando no hay tejido vecino suficiente. Sobreviven, pero casi siempre se notan más que un colgajo: distinto color, distinta textura.
  • Reconstrucción por unidades estéticas — en nariz, párpado y labio, a veces la mejor cicatriz se obtiene reconstruyendo la subunidad completa en lugar de parchear el defecto.

El sol de hace treinta años

Casi todo lo que se opera aquí es la factura de una exposición solar acumulada durante décadas, no del verano pasado. Por eso aparece en gente mayor de 50 y por eso aparece en la cara, las orejas, el cuero cabelludo calvo y el dorso de las manos — las zonas que nunca se taparon.

Y por eso hay una frase que conviene oír aunque no venda ninguna cirugía: quien ya tuvo un cáncer de piel tiene un riesgo alto de tener otro. El seguimiento anual no es un extra comercial; es parte del tratamiento. Operar un basocelular y no volver a revisarse es hacer la mitad del trabajo.

El costo se define en valoración —depende del tumor, del tamaño, de la zona y de la reconstrucción que requiera—. Consulte la lista de precios.

Consulta la guía completa: Recuperación y cuidados post-quirúrgicos.

El Dr. Arístides Arellano es cirujano plástico con cédula de especialidad: ejerce con cédula profesional de médico cirujano (D.G.P. 1125959) y cédula de especialidad en Cirugía Plástica y Reconstructiva (0002008), ambas emitidas por la Dirección General de Profesiones, que en 2025 volvió a emitir su constancia de situación profesional. Su trayectoria comenzó antes de que existiera el sistema de consejos de especialidad vigente en México: forma parte de la generación fundadora de la cirugía plástica en Puebla, segunda generación de una tradición quirúrgica iniciada en 1971 por el Dr. Francisco Arellano Ocampo. La confianza se verifica, no se promete — sus dos cédulas son públicas y cualquiera puede consultarlas en el Registro Nacional de Profesionistas de la DGP.

Formación documentada en cirugía oncológica de piel

El cirujano que extirpa un cáncer de piel debe saber cerrar lo que abrió: injertos, colgajos, y una cara que siga pareciendo una cara. El Dr. Arístides Arellano es titulado, con cédula profesional y de especialidad, y fue invitado como disertante en cirugía reparadora del cáncer de piel:

  • Invitación como disertante — Sociedad Argentina de Cirugía Dermatológica — Curso: cirugía reparadora en cáncer de piel · Buenos Aires, 2020
  • Ponente: tratamiento quirúrgico de los tumores de la piel — Jornada de Alergia, Dermatología y Cirugía Estética · BUAP, noviembre de 1996
  • Simposio: pérdidas de sustancias cutáneas — Instituto Marcelo J. Fitte · Buenos Aires
  • Artículo: Tratamiento quirúrgico de micetoma localizado en cara — Medicina Cutánea I.L.A., Vol. XVII, 1989 · Orellano, Arellano, León
  • Fellow — International Society for Dermatologic Surgery — Nueva York · abril de 1991

La confianza se verifica, no se promete. Los 210 documentos escaneados —título, cédulas, diplomas, publicaciones y constancias, de 1977 a 2025— están abiertos en el archivo de credenciales del Dr. Arístides Arellano, junto con la explicación de la diferencia entre una cédula de especialidad y una certificación de consejo.

Recuperación · paso a paso

  • Antes — el estudioLa lesión se valora y se estudia. No se opera lo que no se ha estudiado, y no se destruye con láser una lesión sospechosa: eso borra la evidencia que el patólogo necesita.
  • Día 0 — la cirugíaExtirpación con márgenes, habitualmente con anestesia local y de forma ambulatoria. La pieza va completa a estudio histopatológico. Según el riesgo, la reconstrucción se hace en el mismo acto o se difiere hasta confirmar el margen.
  • Días 1–7Curaciones. Inflamación y equimosis en la zona. Los puntos de la cara se retiran pronto —habitualmente entre el día 5 y el 7— precisamente para que la cicatriz sea mejor.
  • El resultado del patólogoDice qué era y si los márgenes salieron libres. Si no salieron libres, se amplía. Es incómodo y es la razón por la que en lesiones de riesgo no se reconstruye de forma compleja antes de saberlo.
  • Semanas 2–8La cicatriz pasa por su peor momento: enrojecida y endurecida. No es el resultado. Fotoprotección estricta sobre la cicatriz, que es lo que más influye en cómo va a quedar.
  • Meses 6–12La cicatriz madura y palidece. Es cuando se juzga el resultado — no antes.
  • Seguimiento — de por vidaQuien tuvo un cáncer de piel tiene riesgo alto de tener otro. Revisión periódica en la consulta dermatológica. No es un extra: es parte del tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Se puede quitar un cáncer de piel con láser?

No. Y es la advertencia más importante de esta página. Vaporizar o quemar una lesión sospechosa destruye el tejido que el patólogo necesita para decir qué era y si se quitó completo. La lesión desaparece de la vista, el tumor sigue creciendo por debajo, y cuando vuelve es más grande y más difícil. Una lesión que puede ser cáncer se estudia y se extirpa; no se borra.

¿Me van a dejar una cicatriz grande en la cara?

Queda una cicatriz: se está retirando tejido, y eso siempre deja marca. La pregunta correcta no es si habrá cicatriz sino qué se hace con el defecto. Un cirujano plástico y reconstructivo elige entre cierre directo, colgajo local, injerto o reconstrucción por unidades estéticas según la zona, y el objetivo es que la cicatriz caiga donde la cara la esconde. Los resultados pueden variar.

¿Por qué a veces no se reconstruye el mismo día?

Porque en lesiones de riesgo el margen se confirma con el estudio histopatológico, no a ojo. Si se hace una reconstrucción compleja y después hay que ampliar el margen, se destruye lo reconstruido. En esos casos se cierra de forma provisional, se espera el resultado y se reconstruye después. Es más lento y es lo correcto.

¿Quién decide si es cáncer: el cirujano o el dermatólogo?

Ninguno de los dos por sí solo: lo decide el patólogo, sobre la pieza. La sospecha y la revisión corresponden a la consulta dermatológica de la clínica, fundada en 1971. La cirugía la realiza el Dr. Arístides Arellano, cirujano plástico y reconstructivo (0002008). En este sitio cada quien aparece con la especialidad que realmente tiene.

Ya me quitaron un cáncer de piel hace años. ¿Tengo que revisarme otra vez?

Sí, y con seguimiento periódico. Quien ya tuvo un cáncer de piel tiene un riesgo alto de tener otro, porque el daño solar que produjo el primero está en toda la zona expuesta, no solo donde apareció el tumor. Operar y no volver a revisarse es hacer la mitad del trabajo.

¿Y si lo que tengo es un melanoma?

El melanoma es el menos frecuente y el más grave. El margen depende del espesor, que solo se conoce después de la biopsia, y el caso puede requerir manejo oncológico multidisciplinario. En ese supuesto la clínica diagnostica, orienta y deriva al manejo que corresponda, con la información en la mano. Lo que nunca se hace es tratarlo con láser ni electrofulgurarlo.

Cada caso es distinto. Conversa tu caso en una valoración personal.

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Toda cifra publicada en este sitio es aproximada y no constituye una cotización. Cualquier procedimiento o tratamiento requiere primero una consulta privada de valoración con el Dr. Arístides Arellano —$800 MXN, se cobra por separado—, y es en esa consulta donde se determina el costo definitivo de tu caso.

Contenido informativo; no sustituye una consulta médica. Los resultados pueden variar de una persona a otra.

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